jueves, 2 de agosto de 2018

Los labios mienten, los ojos no.



Hola amor mío. Hoy he soñado contigo pero cuando me he despertado me he sentido triste, igual como estabas tú en el sueño. Estaba con una amiga muy cómplice cerca de un restaurante y veía a tus dos antiguos compañeros llamados Carlos y creía que también vendrías. Cuando ya había perdido la esperanza de verte, aparecías tú. Vestías con traje azul marino y debajo un jersey color verde oliva. Te encontraba muy delgado. Al verte te seguía  con la mirada y entonces tú me tocabas la cabeza con tus dedos y me decías:
-¿Qué tal, cómo va todo?
Yo sonreía y me daba cuenta de un detalle. Tus ojos estaban muy, muy tristes, apagados, decepcionados, cansados. Tenías arrugas en las comisuras de los ojos, ojeras. Era una mirada muy triste, incluso de dolor. Pero tu voz era cantarina, hablabas rápido, parecía que querías aparentar buen humor, felicidad, complicidad, pero los ojos…Entonces nos preguntabas a mí y a mi amiga:
-¿Os gusta el chocolate?
Nos enseñabas dos cajas pequeñas cuadradas con unos bombones tipo Conguitos. Una caja es de color café claro y la otra marrón más oscura y yo elijo la primera. Cuando nuestros dedos se tocaban me sentía muy feliz. Me decías:
-Es de una feria del 9 de febrero.
Y entonces me he despertado y he pensado. Pero, ¿es que nadie se da cuenta? ¿Nadie percibe que estás triste? Y me imaginaba que si te tuviera cerca, te llenaría de besos, te abrazaría con fuerza, te acariciaría tus preciosos cabellos y te susurraría bonitas palabras al oído.

Esta mañana he ido a un funeral y mientras escuchaba el Ave María en violín, me he acordado de aquel 17/08/2015. Fue un día muy lluvioso y fui al funeral de la hermana de mi madre. Adoraba a mi tía y su muerte me afectó muchísimo. Un día antes se habían llevado a Perla, la Cocker Spaniel de los vecinos que era el perro que siempre quise tener y que ya no volvería a ver. Y hacía diez días que sabía que te irías a tu país y quizás no te vería nunca más. Aquel mediodía fui al restaurante y vi cómo me mirabas con una cara de preocupación. Notabas que estaba triste pero la verdad es que me moría de dolor por tantas pérdidas en tan pocos días. Aquel día iba de azul marino, igual que hoy, ya que no me gusta vestir de negro. Y ahora me he dado cuenta que en el sueño salías también vestido de azul marino.

Hoy me siento triste pero ya no sé si soy yo, si capto tu tristeza o es la luna. Confío en el significado de los sueños porque no puedes manipularlos y me han mostrado algo que vengo sintiendo desde hace días.  Cariño, pronto pasará toda esta tristeza, estoy segura. Ya sabes que pienso mucho en ti y que te quiero, aunque hoy no tengo muchas fuerzas. Pero quiero que sientas mi amor por ti y que por unos instantes seas feliz.

Con todo mi corazón, te quiero precioso mío.


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